La coleccionista

Soy alguien que no tiene el menor interés en las etiquetas.


Estar frente a un Ser Humano, mirar sus ojos, sentir su olor,
descubrir en sus gestos todas las promesas
Placer, Ternura, Sensualidad, Abismo, Cumbre,
Coraje, Integridad, Miedo, Fuerza, Amor…
en esa amalgama única que nos hace perfectamente individuales.

Me importa nada lo que digan sus genitales,
sus medidas, su color de piel…
solo me importa la certeza
(que se forma de a fragmentos en mi mente)
de que estoy frente a alguien que vale la pena ser descubierto,
explorado, seducido, venerado e incluso amado en lo profundo de su magia.

He explorado todos los caminos, desde el más profano al más sagrado.
No siempre salí ilesa pero siempre salí sabia.
He disfrutado grandezas y bajezas de seres con y sin rostro,
he mordido, olido, lamido, succionado,
rozado, arañado exigido y suplicado…
he sido casi todo lo que me han pedido
y he tenido casi todo lo que he pedido.
Y HOY ESTOY EN PAZ.

Mi gesto, mi mirada y mi sonrisa
reflejan la secreta complascencia de quien no ansía nada
y toma de la vida solo las frutas escogidas
que tan conciensudamente ha aprendido ha elegir
y a cultivar.

Soy un universo caótico de viaje a ningún lado,
y a punto de llegar.
Buscadora de paz con la mirada que ha pasado mucho tiempo en guerra
y ahora sólo aspira a estar en calma.

Soy la niña perdida, la adolescente extraviada,
la joven encontrada y la mujer construida.
Una imagen fragmentada en el cristal de la noche,
para reconstruirse en la mañana,
distinta, nueva, otra cada día.

Soy la mano que no puede nunca tirar la primera piedra.
El beso que se pierde en el suspiro,
el suspiro que se ahoga en llanto emocionado.
Un arcoíris de colores irreales que de un momento a otro
pueden tornar en negro,
que de un momento a otro puede tornar en blanco,
que de un momento a otro puede no retornar.

La foto vieja que nunca saqué,
los cementerios que nunca piso.
Soy una playa solitaria en pleno invierno
y un bosque de magnolias en plena primavera.

Soy lúbrica haciendo lo que pidas,
y fúrica si intentas decirme lo qué hacer.
Soy la “nostalgia de lo que nunca pasó”
y el recuerdo más nítido que jamás tendré de mi futuro.

En las yemas de mis dedos caben todos los Tantras
y en el resto de mi cuerpo
no alcanzo a contener ni uno sólo de los arcanos de la vida.
Soy un tablero pateado por inútil,
una reina libre de torre y de corona.
Una damisela que nunca está en peligro,
porque prefiere arrojarse a ver qué pasa.

Con todo,
es muy común en mí el menos común de los sentidos.
Desagradablemente realista.
Insoportablemente directa.
Intolerablemente barroca.

Soy una trashumante de mi misma, en perpetuo camino,
siempre estoy por perderme, siempre por encontrarme.

Fobia al miedo,
brazos abiertos,
mirada despejada,
sonrisa fácil,
carcajada impúdica,
intensidad asumida,
competencia abandonada,
furia cronometrada,
dolor inmensurable,
felicidad sorpresa que salta en cada esquina.

Soy asombro al milagro,
voz a la injusticia,
pecho a la libertad,
mano a la obra,
pies a la tierra.

Soy una lápida que dirá “CASI”
y se tallará en un tilo añoso
para valer la pena.

Soy un exceso,
no pido ni doy tregua,
llegaré al final hasta los huesos
y te daré mi médula.

Si te llevo a volar no te confíes, yo me alimento en vuelo,
y sin importar cuánto yo sepa de mi esencia
(y me haga responsable de mi vuelo y mis fauces)
a veces en la mano tengo cierta abstinencia
que me pide apretarte el émbolo del trompo
hasta que te estremezcas.

(…)“Cuando me mires a los ojos.
y mi mirada esté en otro lugar,
no te acerques a mí,
porque sé que te puedo lastimar “(… )

Amo lo femenino en tanto se respete
y al masculino en tanto no deje de ser hombre.

Me gustan las entregas echas en absoluto,
y nunca te recibo un cheque en blanco.
(porque sé que no importa lo bello que se vea,
no habrá otro más que yo a la hora de pagarlo)

No creo en los delirios, ni en las ensoñaciones,
pero estoy aprendiendo
a que cuando se está listo
la magia se hace obra
y te ofrece en su mano
despojar de disfraces las quimeras.

Soy la fuerza de todo lo creado en un gesto de ternura tibia,
y la potencia inigualable de la madre tierra en un orgasmo.
Soy un Amor que llena de pudor al sol por tan pequeño,
y una palabra que sirve para firmar contrato.

Soy el futuro más perfecto que pude construir con mi pasado
y el pasado más bello que le puedo otorgar a mi futuro.
O sea que soy hoy… nunca más “antes” y ya jamás “después”.

A veces soy un logos sin rosa de los vientos.
Artemisa sin arco,
Atenea sin libros,
y sin embargo al tiempo soy Deméter sin llanto,
Perséfone sin cándidos avíos.
Y Hera de camino a lo olvidado.
Kali me mora y me hace negra noche,
Isis se des-vela en mis ojos y muestra virgen su alma.
Bastet me vuelve verde o cariñosa
y Tyr le pone el sello a mis caminos.
Anubis me proteje, Hermes me guía,
Dionisio mora debajo de mi falda
para tornarme Circe,
hasta volverte bestia
o caer ante una hoja de Moli subyugada
y decirte quetan simplemente,
que te entregue mi alma.

No sé completamente ni siquiera todo lo que no sé.
Whitman me ha enseñado tanto de mi que ya no me conozco.
Pero soy la certeza que se siente sin saberse,
la palabra que busca la palabra y la convierte en Verbo.

Soy ramos infinitos de sueños por cumplir,
de esperas que no me desesperan
porque me tienen llena de esperanzas.
Besos por dar, miradas por parir, manos por estrechar,
milagros por comprender, consuelos por recibir,
soy alientos por dar.
Soy todo lo que soy
y soy también todo lo que no soy.
(Lo que fuí, lo que seré, es sólo un espejismo)
Apenas,
la caricatura de aquello a lo que aspiro,
pero no me detengo,
no importa si no llego.
Me valdrá el camino recorrido
y cada don juntado en el intento.

 

SOY: